El inmueble conocido como Casa Tlalpan será transformado en una nueva sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos y del Bachillerato Nacional, con capacidad conjunta para seis mil estudiantes.
La antigua Casa Tlalpan, una propiedad construida en la década de 1970 por Arturo Durazo Moreno, será transformada en una sede educativa pública en Ciudad de México. El anuncio se dio a conocer el viernes 16 de octubre y contempla instalaciones para estudiantes de bachillerato y educación superior.
El proyecto prevé una inversión aproximada de 150 millones de pesos para adaptar el inmueble y convertirlo en la Unidad Académica Tlalpan de la Universidad Nacional Rosario Castellanos. También se instalará un plantel del Bachillerato Nacional, con una capacidad conjunta estimada de seis mil estudiantes.
La propiedad supera las seis hectáreas y está ubicada sobre la carretera libre a Cuernavaca, al sur de la capital. Durante su construcción incluyó diversas instalaciones recreativas y residenciales, entre ellas alberca, canchas deportivas, caballerizas y espacios privados que reflejaban el tamaño del complejo.
El terreno quedó vinculado a una historia de controversias por los presuntos excesos y actos de corrupción atribuidos a Durazo, quien encabezó la policía capitalina durante el gobierno de José López Portillo. Tras procedimientos legales relacionados con el inmueble, la propiedad volvió al patrimonio federal y recibió un nuevo destino institucional.
La rectora de la Universidad Rosario Castellanos, Alma Xóchitl Herrera, informó que la nueva sede está proyectada para comenzar operaciones en 2027. Entre las licenciaturas contempladas están Psicología, Derecho y Criminología, Administración y Derecho, Turismo, así como Economía y Desarrollo Sustentable.
Además de los salones de clase, el proyecto considera instalaciones deportivas, gimnasio al aire libre, auditorio y espacios destinados al bachillerato. La intención es aprovechar el terreno para ampliar la oferta pública de educación y ofrecer servicios académicos a habitantes de Tlalpan y otras zonas cercanas.
La transformación representa un cambio de función para un inmueble asociado durante décadas con el poder y la polémica. Su apertura dependerá de los trabajos de adecuación y la puesta en marcha del proyecto, mientras las autoridades deberán precisar los detalles de admisión, fechas y operación de los programas educativos.