La lucha contra la tala clandestina sumó un nuevo avance con la clausura de seis aserraderos en el Estado de México, resultado de un operativo encabezado por la Profepa en coordinación con autoridades federales y estatales. Las acciones se concentraron en los municipios de Ocuilan, Metepec y Zinacantepec, donde inspectores detectaron diversas irregularidades relacionadas con la documentación y la legal procedencia de la madera almacenada en centros de transformación forestal.
Además de la clausura de los establecimientos, las autoridades aseguraron maquinaria especializada, herramientas, vehículos y más de 40 metros cúbicos de madera, con el propósito de impedir que estos recursos continuaran siendo comercializados mientras avanzan las investigaciones. La intervención forma parte de una estrategia nacional enfocada en reducir la explotación ilegal de los recursos forestales y fortalecer la vigilancia en zonas consideradas prioritarias por su riqueza ambiental.
El Bosque de Agua, donde se desarrolló el operativo, abastece de agua a millones de personas que habitan en el Valle de México y alberga importantes ecosistemas de pino, oyamel y encino. Especialistas advierten que la tala ilegal representa una de las principales amenazas para la conservación de esta región, ya que favorece la pérdida de biodiversidad, incrementa la erosión del suelo y disminuye la capacidad de recarga de los mantos acuíferos.
Las autoridades adelantaron que los operativos continuarán en distintas entidades del país como parte de una estrategia permanente para proteger los recursos forestales. También hicieron un llamado a la ciudadanía para denunciar actividades relacionadas con la tala clandestina y contribuir a la conservación de los bosques mexicanos.