El partido entre México y Corea del Sur no solo movilizó a miles de aficionados en las plazas públicas de la capital, también impulsó una importante actividad económica en distintos sectores de la Ciudad de México. Restaurantes, cafeterías, bares y comercios reportaron un incremento considerable en la afluencia de clientes durante las horas previas y posteriores al encuentro mundialista, aprovechando el entusiasmo generado por la participación del Tricolor.
En las inmediaciones del Centro Histórico y en corredores turísticos de distintas alcaldías, negocios locales implementaron promociones especiales relacionadas con el Mundial. Pantallas gigantes, menús temáticos y actividades para aficionados formaron parte de la estrategia comercial que permitió atraer a residentes y visitantes nacionales. Muchos establecimientos alcanzaron niveles de ocupación superiores a los registrados en días normales.
El flujo de personas también benefició a vendedores ambulantes, servicios de transporte y pequeños emprendedores que encontraron en el evento una oportunidad para incrementar sus ingresos. Especialistas destacan que este tipo de encuentros deportivos tienen un impacto positivo inmediato en la economía urbana debido al consumo asociado a las reuniones públicas y actividades recreativas.
La jornada mundialista confirmó nuevamente el poder del fútbol como motor de actividad económica y convivencia social, dejando una importante derrama para cientos de negocios y fortaleciendo el ambiente festivo que se vive actualmente en la Ciudad de México gracias al Mundial 2026.