El exdelegado de Bienestar Jesús Alejandro Ruiz Uribe, realizó un análisis profundo sobre las etapas más complejas de la vida democrática de México, destacando los desafíos históricos y el despertar ciudadano que hoy impulsa una verdadera transformación nacional
Una transición pactada, pero no legítima
Ruiz Uribe recordó que durante el gobierno de Ernesto Zedillo se reconocieron los triunfos de la izquierda en la Ciudad de México, Zacatecas y Baja California Sur; sin embargo, señaló que el poder económico y político de la época bloqueó la llegada del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia mediante campañas mediáticas y linchamientos políticos.
Fue una transición pactada, pero no legítima ni institucional, sino truculenta y maliciosa, expresó.
La época dorada de la democracia mexicana
Entre 1997 y 2004, dijo, México vivió una de sus etapas más luminosas, un periodo en que la ciudadanía comenzaba a creer en la justicia y en el cambio. No obstante, a partir de 2005, la cosa se pudrió, refiriéndose al intento de desafuero de Andrés Manuel López Obrador, una maniobra que buscaba impedir el avance de un modelo económico distinto.
El régimen de privilegios y desigualdad
El exdelegado de Bienestar afirmó que lo que se llamó democracia durante esos años fue, en realidad, un régimen oligárquico donde las elecciones dependían del dinero, la impunidad reinaba y la corrupción lo abarcaba todo.
Era un sistema en el que empresarios y gobernantes se entremezclaban en una masa venenosa para el país, señaló.
Un nuevo despertar ciudadano
Finalmente, Ruiz Uribe celebró que el pueblo mexicano haya despertado del letargo al que fue sometido por la fantasía democrática, y aseguró que hoy se construye un país de igualdad, soberanía y bienestar.
Estamos edificando una democracia participativa, donde el pueblo tiene voz, rumbo y destino compartido, concluyó.
Cercanía y compromiso con la gente
A lo largo de su trayectoria, Jesús Alejandro Ruiz Uribe se ha mantenido cercano a las comunidades de Baja California, escuchando de primera mano las necesidades de la población y trabajando por el bienestar social. Su visión basada en la justicia, la igualdad y la participación ciudadana lo ha consolidado como una figura política comprometida con las causas del pueblo.